17 octubre 2006

Como monos

Leo lo siguiente en

www.madrimasd.org/revista/revista3/otroaire/otro_aire.asp:

"El experimento en sí, comenzó colgando del techo un suculento plátano. En cuanto esto ocurrió, uno de los primates, quizás el líder, quizás el más listo, quizás el más rápido o quizás el que casualmente estaba más próximo a la escalera, al ver el plátano intentó alcanzarlo subiéndose a la escalera pero, para su desgracia, se encontró con la desagradable sorpresa de que una lluvia de agua hirviendo les cayó a todos ellos dejándoles bastante maltrechos.... y sin el plátano.

El siguiente paso del experimento consistió en desconectar el mecanismo que unía la escalera con el dispositivo tipo ducha situado en el techo, por lo que desapareció el peligro de una nueva lluvia hirviente, aunque los monos, claro está, no lo sabían. Una vez desconectado el mecanismo, se sustituyó uno de los monos abrasados por otro en perfectas condiciones, pero igualmente hambriento, y se les volvió a ofrecer otro plátano que, en cuanto asomó por el techo provocó un estímulo inmediato, en este mono, al que respondió intentando subirse a la escalera, pero fue blocado, casi instantáneamente, por un congénere e inmediatamente masacrado por el resto ante el recuerdo palpable de su piel, aún chamuscada.

Tras la frustrada intentona, se volvió a sustituir un simio de los “quemados” por otro nuevo con el mismo apetito y se volvió a colgar un suculento plátano. Con más rapidez, si cabe, el nuevo mono se lanzó hacia la escalera pero otra vez fue interceptado y masacrado por sus compañeros y se pudo constatar que el mono que más fuerte y con más rabia le pegó fue el que se acababa de incorporar en el paso anterior quien, casualmente, era el único que no sabía porqué le pegaba.

Al repetir el experimento, hasta sustituir todos los monos originales por otros nuevos, los comportamientos se sucedieron sin cambio alguno: los monos sin quemaduras eran los que castigaban con mayor dureza a sus congéneres, y si hubiésemos sido capaces de comunicarnos con ellos y les hubiésemos preguntado porqué castigaban a los monos que intentaban alcanzar el plátano, nos hubiesen contestado con un lenguaje primitivo y sin remordimiento alguno –¡No lo sabemos, pero teníamos que pegarles! -."

Ahora leo tu comentario Jorge, y pienso que tanto tú como yo, somos muy monos. ¿No?

2 Comments:

At 18.10.06, Blogger Jorge said...

Oye, mono lo serás tu!!!
Bueno, no se si te pillo bien lo que quieres decir, pero tu bonita historia es exactamente lo que está pasando con nuestra generación... aquí hemos llegado en un sistema en el que los monos mayores nos dan de ostias hasta en el carnet de identidad, nos obligan a pagar unas hipotecas terrorificas, no hay manera de dejar de ser mil-eurista hasta que tienes el primer hijo comulgao, la justa y esperada incorporación de la mujer al trabajo no ha supuesto en absuluto una mejora de la calidad de vida... muy al contrario, comemos peor, vamos con la camisa sin planchar y para ratos tenemos hijos...
hemos llegado a un mundo en el que nos dan de ostias por todos los lados y parece que solo esperamos a que venga la siguiente hornada para ser nosotros los que atizamos!!!

 
At 19.10.06, Blogger F. de los Ríos said...

Estoy de acuerdo contigo Jorge: No pillas bien lo que quiero decir.

 

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